Alicia de la Fuente - Neuropsicóloga cognitiva
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  Constelaciones

  • ¿De qué se tratan las constelaciones?
  • ¿Pueden hacerse las constelaciones en la consulta individual?
  • ¿Es verdad que las constelaciones son como mágicas?

Una Constelación Familiar es posiblemente la experiencia vivencial más importante de la psicología contemporánea. Cada vez más psicólogos, psiquiatras y terapeutas en todo el mundo utilizan esta metodología con resultados evidentes.

Las Constelaciones sirven para identificar de una manera gráfica e inmediata muchos problemas y sus causas, mediante una imagen que también nos muestra las posibles soluciones, siendo una herramienta especialmente efectiva para la "resolución de conflictos" en cualquier relación interpersonal.

¿Qué imagen muestra una Constelación Familiar?

  • Una imagen del pasado de una persona (y su familia) hasta hoy.
  • La imagen interior que mantiene atada y atrapada a la persona.
  • La imagen que ha impregnado el alma de esa persona debido a la interrupción de un "movimiento energético", el cual, a un nivel psíquico, congeló el desarrollo emocional normal de ese ser humano.

¿En que se basa el modelo de las Constelaciones Familiares?

El lugar energético (psicológico) que ocupa un individuo en un grupo familiar, social o laboral condiciona y determina sus sentimientos y sus emociones. Por ello, solamente cuando el individuo ocupa el lugar que le corresponde, es posible desarrollar su proyecto de vida de una manera armoniosa y fructífera.

¿Qué solución brindan las Constelaciones?

En casi todas las familias, hay ciertos hechos que tienen un profundo impacto en todos sus miembros. Estos hechos afectan profundamente a las relaciones entre padres e hijos, hermanos, parejas,... y causan enfermedades y trastornos mentales graves.

Al constelar su historia la persona tiene la oportunidad de liberarse de sufrimientos, culpas y obligaciones inconscientes que se transmiten de generación en generación, iniciando un proceso de profunda sanación psíquica y física.

Las Constelaciones son una oportunidad única para comprender los vínculos invisibles de la red familiar e iniciar un profundo cambio en las relaciones dentro de la familia.

En los talleres se muestran las soluciones que traen alivio y bienestar a los miembros de la familia, afectando de forma muy positiva no sólo a los asistentes al taller, sino también, de forma sorprendente y misteriosa, a miembros de la familia no presentes.

Para lograr armonía y felicidad que todo ser humano desea es necesario que cada miembro de la familia sea reconocido, y tenga su lugar de dignidad y respeto.

Constelando se puede

  • Solucionar conflictos con la pareja, los padres, los hijos, los hermanos y otros miembros de la red familiar (y también otros sistemas).
  • Comprender y aceptar la enfermedad en sus orígenes sistémicos como un primer paso hacia la posible sanación.
  • Aprender a aceptar la pareja tal como es, y mejorar la comunicación y la sexualidad.
  • Equilibrar los sistemas familiares, sociales u organizacionales, y comprender en profundidad lo que es la lealtad y cuándo es sana la rebeldía.
  • Enfrentarse con el miedo a la muerte y a las separaciones en general.
  • Clarificar y diferenciar las emociones y los sentimientos hacia otras personas.
  • Comprender que toda acción siempre tiene consecuencias.
  • Recuperar el equilibrio interior y adquirir un compromiso social acorde con los auténticos deseos.

Finalmente, alcanzar la paz y la felicidad que se necesita en la vida, pues estos son anhelos del alma.

Desde que nacemos, cada uno de nosotros forma parte de una red familiar que comparte una conciencia común. Una especie de “alma familiar” que une a los miembros de la familia, velando por los derechos de todos, aunque sus miembros no sean conscientes de ello.

Cuando algún miembro de la familia tuvo una suerte especialmente trágica, o fue olvidado, excluido o menospreciado, en generaciones posteriores se desarrollan identificaciones e implicaciones sistémicas.

Esto quiere decir que un miembro posterior de la familia cargará "inconscientemente" con la obligación de “recordar” a aquellos que fueron apartados de la familia (expulsados, despreciados, olvidados,...), o sufrieron una suerte especialmente difícil y no han sido reconocidos y honrados.

El miembro olvidado deja un "espacio vacío" que es percibido por el resto de los miembros (aunque se trate de un abuelo o bisabuelo que nunca han conocido), como "me falta algo - nos falta algo", y algún miembro posterior se sentirá movido a "llenar" ese espacio vacío, identificándose inconscientemente con el "excluido" y repitiendo impulsivamente su suerte.

Otra forma de verlo sería que la "presencia energética" de ese "ser olvidado" permanece en la familia, como si fuera un fantasma, afectando trágicamente el destino de próximas generaciones, hasta que es reconocido e integrado en la "memoria familiar".

La conciencia familiar

La conciencia familiar se manifiesta como una sensación de bienestar o malestar que se respira en el ambiente familiar. Aunque sus miembros apenas pueden percibir sus raíces, su origen se puede vislumbrar en la historia oculta de la familia.

Para la conciencia individual es un proceso inconsciente, pero la fuerza de su impulso crea dinámicas que desbordan y modelan los comportamientos de los miembros del sistema familiar.

Las Constelaciones Familiares desvelan las dinámicas ocultas en el sistema familiar, ayudan a enfocar la situación, y permiten resolver relaciones conflictivas y otras implicaciones sistémicas.

Desvelar el origen de las fuerzas que gobiernan la realidad del sistema familiar no solo fortalece las relaciones dentro de la familia sino que también trae paz y tranquilidad a sus miembros.

tres elementos básicos:

  • Vínculo y pertenencia.
  • Equilibrio entre dar y tomar.
  • Orden.

Vínculo y pertenencia

De la misma forma que es vital respetar las leyes de la naturaleza y del universo, reconocer los órdenes que gobiernan las relaciones humanas es trascendental.

Todos los miembros de una familia tienen un sentido de pertenencia innato. Si algún miembro es excluido, aunque sea por un motivo aparentemente razonable, otro miembro de una generación posterior repetirá su suerte.

Ningún miembro de una familia puede ser apartado o marginado por ser alcohólico, drogadicto u homosexual, ni debido a su estatus económico, cultural o social, ni tampoco por sus creencias, su raza o su color.

Cuando alguien no es reconocido en su vínculo natural con la familia ni se respeta el lugar que le corresponde, toda la familia sufre las consecuencias, incluidos los miembros que no saben nada de lo ocurrido.

Las investigaciones realizadas por Bert Hellinger parecen confirmar que las personas que son apartadas de su familia, más adelante son “representadas” por otros miembros de la misma familia. Así, en generaciones posteriores, parecen repetirse las enfermedades, las adicciones, los suicidios, los accidentes,... Lo que Hellinger deduce de todo ello es que la conciencia familiar intenta compensar las injusticias sufridas por los miembros de las generaciones anteriores. Esta conciencia se encarga, por decirlo de alguna manera, de darles el lugar que les fue negado.

Equilibrio entre dar y tomar

Todo ser humano necesita encontrar un equilibrio entre dar y tomar (recibir), entre ganar y perder. Una relación tiende a romperse cuando la relación entre el dar y el tomar no está equilibrada. Si lo que se da no es compensado con lo que se recibe, surgirán problemas.

Cuando la relación no es proporcionada, es muy difícil soportar el desequilibrio. Por esta razón, no es conveniente dar mucho más de lo que el otro sea capaz de devolver, porque éste siempre se sentirá incómodo con la deuda. Cuando alguien no tiene posibilidad de conseguir un equilibrio proporcionado se generan conflictos que casi siempre conducen al fin de la relación.

Orden en la familia

Con frecuencia, se ocultan ciertos sucesos (suicidios, abortos voluntarios, viejos amores, crímenes, injusticias, etc.) para intentar alejarlos de la memoria familiar, pero esta queda impregnada energéticamente de estos sucesos y, al no encontrar donde ubicarlos o situarlos, se produce un desconcierto generalizado en la familia.

Debido a ello, los padres o los hijos asumen papeles que no les corresponden: el hijo hace de padre, el hermano mediano de primogénito, el abuelo de padre del nieto, etc.

Este desconcierto se convierte en un continuo desasosiego cuando además no se respeta ni se honra a uno de los padres, excluyéndolo, marginándolo o negándole el lugar que le corresponde (también afecta cuando no se respeta el lugar que debe ocupar una pareja anterior del padre o de la madre).

En muchas ocasiones, como consecuencia de este desajuste energético/vivencial, los hijos son quienes se ven obligados a dar y los padres los que reciben, cuando en realidad los hijos únicamente tienen la obligación de amar, honrar y respetar a sus padres. Todo lo demás debería de nacer del amor que sienten hacia ellos y no como una obligación.

Reconocer estos órdenes que gobiernan las relaciones familiares, permite restablecer el equilibrio y el orden natural en la propia vida.

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